Nos imagino en este enero como una forma de vida brotando de entre los quiebres del 2020.

Las viejas estructuras capricornianas se siguen desmoronando y la fragilidad de lo nuevo nos llena de preguntas. Estamos atravesando una «sacudida de certezas» que a la vez nos pone en contacto con las posibilidades de este presente.

Tal vez nos resulte más fácil transitarla si ponemos patas arriba nuestros puntos de vista históricos y nos preguntamos: ¿Cómo sería si…?

Debemos acercarnos a la experiencia con la mente como una hoja en blanco. Una mente curiosa con la capacidad de ponerse en otros zapatos, con una mirada divergente y amplia para ver la realidad desde otra perspectiva.

Estamos en un nuevo mundo donde lo «pequeño» pasó a ser lo «grande», lo que hace la diferencia; donde los problemas, cosas, ideas que están a nuestro alrededor se pueden convertir en soluciones; donde todos los días la vida nos dice «¡Mirá lo que está sucediendo!”. Y esta nueva «normalidad» nos pide improvisar y que nos adaptemos a los cambios del día a día.

Pero también, en estos meses, comprobamos que este es un tiempo para alinearnos con nuestro propósito, para participar con nuestro «yo haciendo lo mío» y aprendiendo a ser parte de un colectivo sin diluirnos. Donde lo atractivo de «lo que hago» tiene que ver con «por qué lo hago», donde pruebo el alcance de mi potencial, donde mis talentos dormidos se dan permiso.

Todos estos descubrimientos, aprendizajes y experiencias tienen que ver con nuestra mente, el Elemento Aire que es el que nos permite funcionar a través de la virtualidad. Para muchos este medio virtual se ha transformado en una herramienta fundamental para resolver cuestiones de tipo laboral, educativo, vincular, social, etc. Y es un buen ejemplo de las nuevas formas a construir.

La «red» es un plano de la realidad donde todos participamos, donde nadie se centra ni organiza, pero cuyo buen funcionamiento depende de los individuos-nodos aportando sus singulares creaciones. En la red, el concepto de «hogar» pasa a ser «la comunidad humana».

Todos estos desafíos están referidos a nuestro acercamiento a la Era de Acuario y al protagonismo de su regente Urano, el planeta del cambio, de la fertilidad creativa, de la inspiración, de la originalidad y también de los imprevistos.

Hay dos indicadores importantes en tu Carta Natal que indican tu potencial para transitar estos cambios:

  • Donde se encuentre la energía de Acuario y el planeta Urano serán los ámbitos en los que te sentirás más libre, desapegado y creativo.
  • Como sea la estrecha y tensa relación entre Urano y Saturno afectará la tendencia hacia lo convencional o hacia lo nuevo.

Saturno es el señor del Tiempo y de las Formas, los dos elementos que nos dan seguridad y sentido de realidad. Su eterno complemento es la Luna, que representa nuestras emociones y que frente a estos cambios está un tanto desorientada, confundida y angustiada.

La resultante de la ecuación entre nuestro Sol, Saturno y la Luna con Urano en nuestra Carta Natal, marcará en este 2021 nuestras posibilidades para seguir descubriendo «nuevas formas» sustentables y creativas para nuestras vidas.

Nuevas formas para relacionarnos, para operar con la materia, para relacionarnos con nuestro planeta, con la Naturaleza, con los alimentos o con el dinero, entre otras cosas.

En el Taller AstroFormas buscamos todas estas nuevas formas.

Vemos tu Carta Natal y cómo se manifiestan tus energías en «la práctica», creando un objeto y analizándolo. Y conocemos las formas propias, las aprendidas y mecanizadas, lo que nos permite probar opciones, nuevas maneras de accionar y de pensar el mundo y a nosotros mismos.

Ya está abierta la inscripción para los Talleres de Verano!

  • Grupos reducidos para profundizar en tu Carta Natal.
  • Formato: 5 ó 12 encuentros semanales de tres horas.
  • Modalidad virtual.
  • Inicio: segunda quincena de enero.
  • Info e inscripción: https://astroformas.com.ar/sitio/contacto/

Te esperamos!