Diane Keaton, 4 de enero 1946.

Conocida como actriz, directora y productora de cine, todas actividades más relacionadas con su Luna en Acuario y su Casa Cinco en Piscis, que hicieron que su Sol en Capricornio y su Saturno en Cáncer afloraran con énfasis en su madurez.

Alrededor de sus 50, la muerte de su padre la hizo reflexionar sobre su propia mortalidad. Creyó que era el momento de «ganarse el derecho a ser madre» y adoptó a Dexter y a Duke. Dijo: «La maternidad es mucho mejor que cualquier fantasía que tengamos sobre el amor. Es el amor. Siento que la maternidad fue la máxima experiencia de humildad que haya tenido y no lo cambiaría por nada en el mundo. Me ha permitido vivir en el mundo real. Mi madre decía que todo se reduce a la familia. Un día nos damos cuenta de que hemos pasado la vida con unas pocas personas».

Poco tiempo después, a su madre le diagnosticaron Alzheimer y así fue como Keaton se convirtió «en la observadora más ardiente de dos fenómenos: el lento comienzo de la vida y su final». 

El eje Cáncer–Capricornio se enfatizó más aún a sus 63 años con la muerte de su madre y la revisión de la historia familiar gracias a sus 85 diarios íntimos. Esto derivó en el libro «Ahora y siempre». Su Sol en Capricornio vuelve a manifestarse con fuerza en el escribir estas memorias, el tema de los recuerdos, en el volver hacia atrás: «Mamá flota a mi alrededor, no quiero que se vaya, incluso si ha desaparecido».  

Diane fue la primera de cuatro hermanos. Su padre Jack, ingeniero, fue un hombre extremadamente exigente que la criticaba por su forma de comer y de vestir. La única vez que su papá se mostró orgulloso de ella fue cuando la oyó cantar en un musical escolar. 

Su mamá, Dorothy Hall, fue un ama de casa convencional con muchos sueños frustrados. Fotógrafa amateur y según Keaton, «Una artista en busca de su arte». La temprana admiración que tuvo por su madre se manifestó en su carrera profesional. Su pasión por el espectáculo surgió cuando Dorothy ganó un concurso por ser «la mejor ama de casa» de Los Ángeles. Luego cambió su apellido por el suyo y más tarde se definió a sí misma como «la chica cuyos deseos se cumplieron gracias a su madre».

A los diez años, Diane, tenía claro que no quería convertirse en mujer: «Solo quería ser yo, fuese quien fuese. No quería ser la mujer de nadie». Empezaba a perfilarse en ella ese espíritu crítico e inteligente. Al llegar a la adolescencia algo no iba bien: no comprendía por qué todos los genes atractivos habían ido a parar a sus hermanas. Tal vez aquí se desencadenó su trastorno alimenticio y una relación incómoda con su apariencia. Llegó a consumir 20.000 calorías diarias, lo que le ocasionó una acidez crónica y le dañó los dientes

Fue Woody Allen quien le recomendó una terapia con la que puso fin al problema. Esa profunda inseguridad fue la que en cierta medida creó el estilo con el que se hizo famosa: cuellos altos, sombreros, guantes, prendas anchas, mangas largas, bufandas, ropa masculina pasada de moda. Empezó cantando y haciendo teatro en el instituto y a los 18 años se fue a Nueva York. Estudiaba canto, baile e interpretación cuando comenzó a hacer pequeños papeles en modestas películas. 

En sus comienzos pudo vencer sus inseguridades gracias a los mecanismos de su Luna en Acuario y su Casa Cuatro en este signo. Estas características permiten vincularse desapegadamente, disfrutar del compañerismo, comprender la realidad de muy diferentes modos, tener una disposición mental amplia e innovadora y un comportamiento social singular. El elemento Aire en el uso de la voz, la palabra fluida, el humor y la inteligencia lo manifiestan. 

Cuenta que en principio tuvo la ambición de ser cantante y vuelve a recordar los aportes de su madre al respecto: «a ella le encantaban los dichos, citas y refranes y pegaba papelitos en las paredes con palabras importantes para ella. Encontré en su cuarto oscuro, pegada con cinta adhesiva en su estuche de lápices, la palabra ‘pensar’. A mi madre le gustaba pensar». Una cualidad del Aire. 

Pero el desapego emocional de su Aire tiene su contracara en su Ascendente en Escorpio. Dice que en su vida sentimental siempre se sintió atraída por hombres emocionalmente inaccesibles, quizá porque en el fondo le huía a las relaciones estables y prefería el caos de la pasión. Fue una constante en su vida «el dolor mezclado con el placer. Tenía la idea loca de que debía estar perdidamente enamorada». Y como todo debe quedar en equilibrio, la presencia de Tauro en su Descendente le aportaba lo suyo. El gran amor de su vida fue el taurino Al Pacino y el único hombre con el que se quiso casar. 

Pero la estabilidad emocional que brinda el Elemento Tierra la logró gracias a su emprendimiento en bienes raíces, actividad beneficiada por el peso y la afinidad que tiene su Sol en conjunción con Venus en la Casa Dos. 

Adquiere mansiones que revende luego de mejorarlas. Uno de sus selectos clientes ha sido Madonna con una inversión de 6,5 millones de dólares en Beverly Hills. Es activa en campañas para salvar y restaurar edificios históricos, ha contribuido a restaurar una casa de Frank Lloyd Wright y participó en la fallida campaña para salvar el Ambassador Hotel donde fue asesinado Robert Kennedy.

Su lado femenino más frívolo, acentuado por su Sol en conjunción con Venus en la Casa Dos, su Neptuno y su Casa Doce en Libra, se hace presente cuando recuerda que «Hace veinte años me preocupaba por la belleza, por ser atractiva, por la adoración del público. Deseaba que la gente me mirara, quería ser el centro de atención»

Más madura en los ‘70, con Meryl Streep y Susan Sarandon, comenzó a alejarse de los fotógrafos: «No queríamos ser consideradas solo celebridades, queríamos ser reconocidas como artistas. Nos parecía ridículo que lo importante fuera nuestra apariencia física y no nuestro talento. Queríamos que nuestros nombres se mantuvieran en el tiempo. Y creo que hemos sobrevivido precisamente por eso»

Su peculiar manera de vestir, su humor y su franqueza le han generado muchas veces mala prensa. Ella dice que ya «no trata de agradarle a todo el mundo». Está radicalmente en contra de la cirugía estética: «Tengo la idea fija de que necesito ser auténtica, mi cara necesita lucir tal como me siento»

Nuevamente podemos ver su Sol en Capricornio cuando Vanity Fair la describió como «la estrella más ermitaña desde Greta Garbo»… Ahora solo quiere envejecer con dignidad y aceptar su cuerpo, que va diciendo adiós.  

La influencia de Piscis en su Casa Cinco se manifiesta en su relación con el cine y su pasión por la fotografía. Ha coleccionado imágenes de escenas de besos de películas, recibidores de hotel y cuadros: «Todo lo visual me atrae mucho». Ha publicado sus colecciones de fotografías. 

Si bien la vida de Keaton como mujer, ha sido intensa y rica, parece ser una constante la búsqueda de su femenino auténtico. En su Carta Natal los arquetipos de la Luna y Venus juegan un contrapunto. El primero en Acuario, descontracturado, «moderno» y de experiencias singulares, se debe acoplar con el segundo en Capricornio, que prefiere un complemento masculino serio, mayor y solvente. Pero ambos se deben haber visto afectados por el tercer elemento: su Lilith en Escorpio haciendo conjunción con el Ascendente. 

El «lado oscuro» de la Luna tiene una posición muy marcada. Encontrar una síntesis entre las tres facetas femeninas nunca es sencillo y en este caso debe haber sido muy complicado. Estas palabras suyas seguramente reflejan el modo en que logro resolver el acertijo: «Mi vida ha estado dominada por el hecho de ser actriz. Vives experiencias ficticias que, de alguna manera, terminan formando parte de tu vida. Esa es una de las grandes alegrías que me ha proporcionado este trabajo. Aunque no sea una gran actriz, me ha permitido ser muchas mujeres diferentes».