Armi Ratia 1912-1979

A principios de los 70 y descubriendo el mundo del diseño escandinavo me crucé por primera vez con la producción de Marimekko y me enamoré.

Mucho tiempo después descubrí que la sensibilidad por el mundo natural que esos diseños expresaban era parte del proyecto de una mujer que había nacido un 13 de julio de 1912 en Finlandia. Estos nombres tan “raros” a nuestros oídos despertaron mi curiosidad y me permitieron descubrir parte del encanto que todo aquello tenía sobre mí. No había sido la primera que se había sentido atraída “mágicamente” por aquello.

Alrededor de 1920 Tolkien descubrió el Kalevala, relato mitológico finlandés que lo inspiró a crear su propia lengua y a darle el espacio al “El Señor de los anillos”. Sus héroes, la convivencia natural con la magia y el animismo donde en cada árbol y colina vivían ninfas y espíritus, el abedul se lamentaba y el frío era el «gran horror”, lo obsesionaron. Ese relato había nacido en Karelia, la región natal de Armi y fue el germen de la futura nación finlandesa y su cuna espiritual. La etimología del nombre nos remite a la energía de Cáncer, «karja» manada o grupo de gente.

Los padres de Armi fueron Hilma, una maestra, y Matti, un hijo de agricultores venido a comerciante. Su infancia fue caminar por el estanque congelado, juntar bayas y hongos en el bosque, esquiar en la montaña y remar en el lago. En su pequeño pueblo todos se conocían.

A sus 12 años, la familia se mudó a un pueblo costero y así comenzaron los dolorosos “desarraigos acuarianos” para esta canceriana. El contraste con la vida marinera y el mundo de los emigrantes hizo que Armi se sintiera extranjera. La gente hablaba un dialecto diferente, ella sentía miedo en la escuela y entonces comenzó a construir su mundo interno trasladando a palabras todo lo que veía, oía y sentía. A su modo logró integrarse y decidió convertirse en escritora

La familia nunca vivía sola. Además de las mucamas, vivían en la casa los empleados del negocio del padre y los huéspedes nacionales, rusos, franceses, ingleses y alemanes. La tónica familiar era tratar a todos por igual. Estaba estrictamente prohibido el uso de las palabras «piika» y «renki» (sirvienta). La madre de Armi, arreglaba y planchaba ropa y cocinaba para todos. Armi, creció en este medio donde se combinaban la fuerte pertenencia a la familia y la convivencia “internacional”.

Estos rasgos están dados por su Luna en Cáncer, pero en aspecto con Urano y Plutón. Esta apertura y la participación en el negocio de su padre le permitió aprender el trato con clientes lo cual aplicaría más tarde en su propia empresa.

Armi abandonó la escuela y comenzó sus estudios en el Ateneum donde se graduó como artista textil. Al tiempo, se enamoró de Viljo Ratia, un cadete militar. Se casaron a sus 23 años y queriendo volver a su lugar de origen, fundaron su hogar en Vyborg.

Pero los “desarraigos” continuarían. En 1941 comenzó la Guerra de Continuación, ya había nacido su primer hijo y su marido fue incorporado al ejército. Armi trabajó en el Ministerio de Defensa. La guerra le dejó como saldo su casa destruida y tres de sus hermanos muertos. Entonces se volvieron a mudar. Viljo renunció al ejército y compró una pequeña empresa de hules que llamaron Printex. Ya habían nacido dos hijos más y Armi comenzó a trabajar en una agencia de publicidad como redactora. Aprendió sobre ventas e incorporó el concepto de éxito al “hacer las cosas de manera diferente”. Printex comenzó a producir telas de algodón serigrafiadas por Armi y sus amigos artistas. Los audaces y coloridos estampados comenzaron a llamar la atención, pero no se vendieron bien. Armi contrató entonces a la diseñadora Riitta Immonen y juntas armaron el primer desfile de moda con una colección de 24 vestidos en el mejor hotel en Helsinki. El desfile fue un éxito. Los colores brillantes eran una mirada refrescante en la Finlandia de posguerra. Los diseños rompían estereotipos y looks sombríos. Era mayo de 1951 y había nacido Marimekko, “el vestido de María”.

Armi empresaria

“¿Qué hará realmente la fábrica ?, fue la primera pregunta que me hice. Por supuesto que hará vestidos, pero también hará muchas otras cosas. Incluso casas.”

Y así fue, una intrépida pionera que creó un estilo de vida. Este concepto se materializó con sus colaboradores. Ninguno era diseñador de moda. Maija Isola era artista plástica; Vuokko Eskolin, ceramista; y Annika Piha, diseñadora gráfica. Armi evitó la palabra «moda» y la reemplazó por «servir ropa». La empresa llevó adelante el diseño de vajillas, textiles y accesorios para el hogar con sencillez, practicidad, colores brillantes y referencias a la naturaleza.

El despliegue internacional se lo dió con seguridad Jackie Kennedy paseando en la campaña electoral los 7 modelos que había comprado en Marimekko.

Para sus empleados Armi era la «Vanha Äiti», Madre Vieja. La definían como “la madre que creó el espíritu del nosotros” en la empresa. Claro, Armi tenía el Sol, la Luna, Venus y Neptuno en Cáncer con lo cual todos los temas referidos a lo familiar, el lugar de pertenencia y la sensibilidad emocional estaban muy marcados. Pero a la vez, todos estos planetas se encontraban en la Casa XI, la casa acuariana, el ámbito de la vida que compartimos con la comunidad, con nuestros “hermanos” que no son de sangre. Y estos dos aspectos aparentemente tan contradictorios ella los pudo sintetizar en su vida y en su proyecto.

Podemos ver también cómo se manifestaba todo el eje Cáncer/Capricornio. Su imagen más que canceriana parece capricorniana. Una mujer robusta, compacta y seria. Estos rasgos seguramente se deben a su Casa V en Capricornio y a su Saturno en conjunción con su Medio Cielo. Los arquetipos de la madre y el padre se vinculaban en ella.

En lo personal, Armi fue definida como una persona muy imaginativa, emocionalmente fuerte, cálida y donde todo era posible. La vida era un acto y un gran escenario. Sus emociones viajaban en montaña rusa, tenía declaraciones impactantes. Vestida con una capa negra declaraba en una portada «Quiero morir en un campo de patatas». Amaba el drama y la teatralidad.

La calidez canceriana la llevó a cabo en su mega proyecto Mari Village. Armi reveló en una entrevista que siempre le fascinaron las casas como a toda canceriana. Un verano cuando con su esposo buscaban alojamiento de vacaciones surgió la idea. Alquilaron una finca y dos años después la compraron. Tenía un caserón de dos pisos construido en madera en 1930, un antiguo establo, una cabaña, un granero, un molino de viento y un cobertizo para botes. Armi le sumo la casa de troncos de su bisabuelo, recuerdo de su infancia, que hizo traer pieza por pieza de su pueblo.

En 1963, se lanzó el proyecto que sería una comunidad con residencias para los empleados, la fábrica y un centro comercial. Pero por la crisis económica sólo se diseñó y construyó una casa experimental, Marihouse. El lugar terminó siendo un “espacio publicitario” donde se realizaban fiestas, cenas temáticas y bailes de disfraces. Armi, que era conocida por su «hospitalidad Karelia» cuidaba hasta el más mínimo detalle. Velas, manteles e incluso la comida tenían que seguir el mismo esquema de color. Los almuerzos eran al aire libre, a la sombra de los abedules o sobre la hierba. Las camareras tenían delantales largos en blanco y negro a la vieja usanza y servían en una antigua mesa de doce metros de largo. Todo acompañado por un conjunto musical con trajes nacionales.

Armi Ratia falleció en 1979 a sus 67 años.

Detalle canceriano de Finlandia

A principios de los 70 los médicos descubrieron que tenían la tasa mundial más alta de muertes por enfermedades cardíacas. En las áreas relativamente pobres la gente tenía vacas y consumía productos lácteos con mucha grasa. Pusieron en funcionamiento a la Organización Marta, un sólido organismo de esposas, cuyo mensaje era “disfruta de la comida buena para la salud de tu corazón”. Las Martas cambiaron las recetas de los platos tradicionales para volverlos más sanos y revirtieron el proceso.