A fines de enero entrará el Sol en el signo de Acuario, en donde ya se encuentran Mercurio, Júpiter y Saturno, acentuándose más aún la tensión de cuadratura que se produce con Marte y Urano en Tauro. La tensión que percibimos en el ambiente, generada entre estos dos signos de polaridades opuestas (Acuario positiva – Tauro negativa), es similar a la de la tormenta eléctrica.

Se ponen en juego dos energías de igual magnitud: la Tierra con su carga negativa representa nuestros cuerpos, y la atmósfera con su carga positiva todo el potencial acuariano. Estas fuerzas buscan equilibrarse, pero si seguimos con nuestro ejemplo, nuestros cuerpos se verían enfrentados a magnitudes insoportables. Recordemos que un rayo tiene 5 km de longitud por 1 cm de espesor, descarga el equivalente a 70 millones de watts y viaja a una velocidad de 1400 km/s.

Por esta razón a Urano, el regente de la energía acuariana, se lo llama «el gran despertador»; porque se presenta en nuestras vidas como el rayo en la tormenta eléctrica. Nos saca de la zona de confort estructurada por la Luna y Saturno y, cuando atravesamos esas «tormentas sin paraguas», siempre aparecen en nuestras vidas nuevas certidumbres.

Richard Buckminster Fuller (1895 – 1983)

Urano y su signo Acuario hablan de creatividad, expansión y cambio. Recorrer un ejemplo de vida como el de Richard Buckminster Fuller, donde esta energía se manifestó intensamente, puede aclararnos el tema.

Su Carta Natal presenta una extrema tensión entre una alta sensibilidad emocional y una mente brillante, práctica y veloz. Estos rasgos quedan definidos entre su Sol en Cáncer y su Luna con el Nodo Norte en Piscis por un lado y, por el otro, el Gran Trígono que éstos forman con Urano más su Medio Cielo en Acuario.

Estos datos ya se manifiestan en lo difícil que es definir su profesión. Aunque se le suele presentar como arquitecto, fue un «creativo», un innovador fuera de lo convencional y un prolífico inventor de futuros imposibles que se preocupó por temas tan diversos como el transporte, la vivienda, la sistematización ordenada de datos, la educación y la preservación del planeta ante el cambio climático con 100 años de anticipación: El talento que brinda la energía acuariana.

«Bucky» nació en USA, en medio de la inmigración masiva desde una Europa en ruinas y la feroz competencia industrial donde la dinámica, la inventiva y la creatividad estaban a la orden del día. Pertenecía a una familia con fuertes personalidades inclinadas al activismo y el servicio público. Todos rasgos que siguen manifestando características de la energía acuariana.

Su tía abuela, Margaret Fuller, fue la primera mujer periodista profesional en USA, militante feminista y trascendentalista. Este movimiento sostenía que la verdadera independencia del individuo se consigue con la intuición y la observación directa de las leyes de la naturaleza. De este modo se es capaz de entrar en contacto con la energía cósmica, fuente creadora de la vida.

Desde pequeño, gracias a las excursiones familiares fuera de la ciudad, desarrolló un vínculo fluido con la naturaleza y con la construcción de botes. Aquí su luna en Piscis se expresa con toda su fuerza.

Ingresó a Harvard a sus 18 años pero fue expulsado por socializar en exceso y faltar a sus exámenes. Luego trabajó en una fábrica en Canadá y a los 22 años se incorporó a la Marina donde inventó un accesorio para botes de rescate que podía sacar del agua los aviones derribados y salvar a los pilotos. Su pasión por los barcos lo llevó luego a la Academia Naval, donde profundizó sus conocimientos en el tema.

A sus 25 años había finalizado la Primera Guerra, EU se había fortalecido y estaba emprendiendo la segunda revolución industrial, posicionándose a la vanguardia económica mundial.

Los inicios de su carrera coincidieron con la era aerodinámica que abarcaba el diseño de dirigibles, aviones, coches, trenes e incluso la vivienda.

A sus 32 años, una serie de acontecimientos trágicos dieron un giro en su vida.

A esta edad, Saturno transitando se ubica en el «punto medio de Tauro» o «punto ballena», momento en el que generalmente se vive una profunda crisis con la que la energía tiene la oportunidad de direccionarse conscientemente.

Muere su primera hija siendo una niña, la empresa que compartía junto con su suegro fracasó y lo dejó en la ruina, no tenía ahorros y su experiencia profesional era pobre aún. Cayó en una profunda depresión y pensó en terminar con su vida, pero mientras caminaba junto al lago Michigan tuvo una «revelación». De pronto se sintió elevarse dentro de una esfera y escuchó una voz que le decía: «No tienes derecho a eliminarte a ti mismo. No te perteneces. Perteneces a Universo». Este hecho le dio dirección al resto de su vida: tratar de aportar el mayor beneficio a la humanidad con las ideas innovadoras que continuamente brotaban de su privilegiada inteligencia.

A partir de ese momento pasó dos años como un recluso, sumido en el silencio y en una profunda contemplación sobre el universo y cómo podía contribuir mejor a la humanidad.

De ese periodo salió fortalecido y con la firme voluntad de acceder al conocimiento a través de la experimentación directa y confiaba en la mezcla de intuición, imaginación y sentido común. Sostenía que para mejorar la vida los humanos debían cambiar la manera de situarse en el Universo.

Fue entonces, cuando comenzó a desarrollar una serie de ideas visionarias:

La importancia de la casa (como para cualquier canceriano), lo hizo comenzar a ocuparse del equipamiento para vivir. Pero aquí podemos volver a ver la presencia de su abundante energía uraniana: sus casas no estaban aferradas al suelo y, como el caracol, sus dueños la podían llevar consigo ya que estas casas… ¡podían volar!

Diseñó una casa prefabricada portátil inspirada en la construcción aeronáutica.

El prototipo Wichita House era una vivienda liviana, autosustentada gracias a sus propios sistemas de generación de energía, tratamiento de residuos y telecomunicaciones. Su bajo costo, la instalación en dos días y el mínimo mantenimiento necesario definían el éxito del producto.

Fundó entonces 4D, su propia empresa con él como único empleado para fabricar viviendas en serie con el sistema desarrollado por Henry Ford.

La vivienda poseía además un elemento altamente innovador, el baño Dymaxion, un compartimiento compacto realizado totalmente en aluminio que luego fue ampliamente copiado por las empresas aeronáuticas y los moteles.

Tengamos en cuenta que, en ese momento, solamente la clase alta disponía de baños en el interior de sus casas. En los medios rurales solo había letrinas y en los edificios de apartamentos un solo baño era compartido por varias familias.

Su preocupación por la contaminación lo llevó a diseñar un sistema de evacuación de residuos sin conexión a la red de alcantarillado y sin emplear agua potable. Un embalaje higiénico sellaba los excrementos automáticamente en bolsas de plástico.  La eliminación de la suciedad, tanto de la vajilla, la ropa o las personas se resolvía sin requerir jabón.

En su etapa en la armada, Fuller había descubierto que la niebla impulsada con el viento mantenía limpio el buque y en la década de 1940, desarrolló el Fog-Gun: un dispositivo que mezclaba un chorro de aire comprimido con una fina cantidad de agua atomizada.

Esta preocupación por la excelencia de la higiene, el orden, la austeridad y los detalles, se ve reflejada en su Carta por la presencia de Venus en Virgo y en la Casa V. «Estoy convencido de que, aplicando el principio de hacer mucho con muy poco, podríamos cubrir las necesidades de todos y se acabaría el sufrimiento que hay en el mundo».

Diseñó también las Torres 4: Apartamentos de lujo en diez pisos de planta hexagonal que se superponían alrededor de un ascensor central. El proyecto se inspiró en la torre de aterrizaje de las aeronaves, diseñada durante la Primera Guerra. La construcción buscaba que todos los elementos «colgaran» desde arriba, en lugar de las tradicionales construcciones apoyadas. También podía ser transportada, para lo cual el edificio remataba en una grúa. Era una fusión entre la pagoda oriental y los rascacielos.

Pero, nuevamente, el planteo de sustituir la casa fijada al suelo por algo más cercano a la idea de «vehículo», o incluso de nave espacial, era demasiado revolucionaria para la época.

En 1932, a sus 37 años, la crisis financiera llevó al país a la «gran depresión» y unos años después comenzó la Segunda Guerra a la que USA entró en 1943.

El final de la guerra generó una particular circunstancia. Las fábricas de aviones estaban vacías, sufrían un alto desempleo y había aluminio y aeronaves para reciclar. Los empresarios necesitaban encontrar un producto alternativo, lo cual fue un incentivo para Fuller.

Diseñó un auto de línea compacta y aerodinámica con tres ruedas y con capacidad para once pasajeros. Sería el anticipo del Omni Medium Transport, un vehículo capaz de elevarse volando sobre el tráfico.

1934 – Un Dymaxion propiedad de Leopold Stokowski, director de la Orquesta de Filadelfia.

La popularidad le llegó a Fuller en 1947 con el desarrollo de la Cúpula Geodésica, una estructura liviana, auto sostenida que permitía cubrir un enorme espacio con mínimo material. El ejército se convirtió en su principal cliente, utilizándola para cubrir estaciones de radar en el Círculo Polar Ártico.

Pero su creatividad no terminaba en el diseño de los objetos.

Enfrentado al problema de darle nombre a sus ideas que no «cabían» en las palabras conocidas, optó por inventarles nombres. Así surgió «efemeralización» para significar el hacer más con menos; «sinergética» para definir la ciencia de un sistema que superaba la suma de sus partes y su célebre «Dymaxion», una combinación de «dinámico», «máximo» y «tensión».

Su metódico almacenamiento y sistematización de datos durante años dio como resultado su «Manual de instrucciones para la nave espacial Tierra». Éste fue recuperado en los años 60, por las comunidades hippies que, como Fuller, se oponían al control y gestión por parte del gobierno y las grandes empresas para disponer el sistema de habitar. Su visión estaba enfocada a realizarla en forma de comunas rurales.

Afirmaba que el sistema político era incapaz de reformar a la gente con el fin de proporcionar una buena vida a toda la humanidad. Estaba convencido que los problemas de supervivencia de la humanidad nunca podrían ser resueltos por la política.

Como autodidacta, Fuller mostró claramente desde sus inicios su descontento con la investigación académica, desarrollando su propio sistema fundamentado en la estructura y la geometría de la naturaleza y frente a cada problemática pensaba «desde cero», dejando de lado todo lo aprendido.

Fue un excelente maestro y tuvo una importante influencia en sus colaboradores y alumnos, con quienes estableció siempre una relación horizontal e interdisciplinar. En él se complementaban ingeniería, arquitectura, diseño, arte y filosofía. No le importaba pertenecer a ninguna disciplina y, como el hombre del Renacimiento, pertenecía a todas. Fue autor de 30 libros, entre ellos el famoso »Manual de instrucciones para la nave espacial Tierra» y pasó gran parte de su vida viajando por el mundo y dando conferencias.

Como curiosa metáfora, Fuller era hipermétrope de nacimiento: veía mal de cerca. Tal vez este fallo físico era la contracara de su enorme «visión» de lejos-futuro.

Algunos discuten la trayectoria de Fuller por la escasa materialización de sus inventos. Sus defensores, en cambio, insisten en que su visión estaba más allá de todos sus objetos.

A pesar de sus continuos fracasos, «Bucky» decía:

«Me gustaría presentarme como el fracaso más exitoso del mundo».

«Si el éxito o el fracaso de la vida en este planeta dependiese de quién quieres ser tú, y de qué es lo que quieres hacer, ¿quién querrías ser? ¿Qué querrías hacer?».